Modelo de Persona

Las escuelas salesianas queremos educar a una persona  que sea capaz de diseñar un proyecto de vida que la ayude a llegar a ser un agente social transformador.

El/la alumno/a será una persona…

RESILIENTE, capaz de conocerse, aceptarse y quererse a sí mismo y a los demás, mediante la práctica de hábitos saludables y la gestión de las emociones, para desarrollar su autoestima y llegar a ser una persona equilibrada, resiliente y feliz preparada para desarrollar al máximo su talento personal y establecer con los demás unas relaciones plenas.

ABIERTA, capaz de preguntarse sobre el sentido de la vida mediante la educación de la interioridad, el descubrimiento de los valores evangélicos y la integración de la dimensión transcendente para construir, así, un proyecto de vida con criterios de bondad y plenitud.

AUTÓNOMA, capaz de organizar su aprendizaje, evaluar el proceso y buscar el soporte necesario para superar los obstáculos mediante el uso consciente de las estrategias de aprendizaje idóneas y la reflexión crítica sobre el propio proceso, construyéndose así como una persona perseverante, autónoma y motivada para aprender a lo largo de la vida.

EMPRENDEDORA, capaz de transformar las ideas en objetivos y planes de acción mediante la comprensión del funcionamiento de nuestra sociedad, la identificación de los propios puntos fuertes y débiles, el análisis de las oportunidades del entorno y el desarrollo de habilidades de planificación, organización, liderazgo, negociación y trabajo en equipo con la finalidad de ser un agente emprendedor de cambio social.

RESPONSABLE, capaz de participar de una manera eficaz y constructiva en la vida social y profesional mediante la comprensión de las normas de convivencia en sociedad y en los entornos laborales así como de los conceptos básicos relativos al individuo, el grupo, la organización del trabajo, la igualdad, las dimensiones multiculturales y socioeconómicas de la sociedad y la identidad cultural para generar una participación comprometida y responsable.

COLABORADORA, capaz de cooperar y trabajar en equipo aplicando las habilidades sociales, las herramientas de gestión de conflictos y de negociación, así como la gestión del cambio, el estrés y la frustración en su relación con los demás, para convertirse en una persona tolerante y segura de sí misma.

COMPROMETIDA, capaz de actuar con criterios de justicia y solidaridad según los principios y valores del evangelio y mediante el conocimiento de la dinámica histórica para convertirse en una persona comprometida con los demás y dispuesta a trabajar de manera empática, asertiva y constructiva para la mejora de la sociedad.

CRÍTICA, capaz de buscar, obtener, seleccionar y tratar la información para transformarla en conocimiento mediante la utilización de las tecnologías de la información y la comunicación, el acceso a los servicios basados en internet y la participación en redes colaborativas con una actitud crítica y reflexiva tanto en el trato de la información disponible como en el uso seguro y responsable de las tecnologías.

COMUNICATIVA, capaz de comunicarse de forma verbal y visual en situaciones diversas y plurilingües, haciendo uso de todas las posibilidades pragmáticas, discursivas e iconográficas con la finalidad de adaptar su comunicación a los requisitos de la situación de manera efectiva y socialmente positiva, siempre apreciando la diversidad cultural.

RESOLUTIVA, capaz de resolver, argumentar y razonar situaciones y problemas cotidianos basándose en el dominio del cálculo y aplicando modelos matemáticos de pensamiento lógico y espacial y de representación, siendo fiel a la verdad y buscando evaluar su validez.

INGENIOSA, capaz de observar y hacer experiencias de los elementos naturales y humanos y de comprender los cambios causados por la actividad humana mediante el rigor de la metodología científica y el uso de herramientas y procesos tecnológicos para poder tomar decisiones responsables para con la salud, los recursos y el medio ambiente.

CREATIVA, capaz de comprender, disfrutar y valorar críticamente las manifestaciones culturales y artísticas y de producir con toda clase de materiales, soportes y herramientas, de manera individual o colectiva, representaciones creativas para enriquecer la expresión de ideas y sentimientos.

Los educadores de las escuelas salesianas nos comprometemos a trabajar desde el estilo educativo de Don Bosco, fundamentado en la razón, la religión y el amor, para desarrollar en nuestros alumnos esta propuesta competencial.

Así, siguiendo lo que decía Don Bosco, creemos en que todo joven tiene un punto sensible al bien, y es el primer deber del educador descubrir este punto, esta cuerda sensible al corazón para sacar frutos (MB V, página 367).

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